Me comprometo

Llevaba días sin escribir y hoy reflexionaba sobre un tema y me apetece compartir mis conclusiones.

Tengo una pizarra en el despacho en la que voy escribiendo frases o palabras que me inspiran en el momento que estoy viviendo, llevo unos días con una en la que se lee, lo mismo que he puesto en esta imagen:




Dentro de mi cambio constante, hace dos meses entré en un piso con mucha ilusión y ganas, un piso bien situado, con mucha luz, he tenido que arreglar i pintar muchas cosas y lo sigo montando con ilusión y cariño. También tengo un espacio para mi consulta, para no depender de centros, horarios y disponibilidades. Estaba muy contenta. El reto es que no dispongo de ahorros, lo justo para unos pocos meses, el trabajo va creciendo despacito y que crezca a buen ritmo o no, va a ser lo que me va a permitir quedarme o tener que marchar. En estos dos meses el ritmo no ha sido el que yo esperaba y me toca dar un paso más.


  • Cuando digo "QUIERO", es un nivel muy poco arriesgado: "Quiero estar contigo", "Quiero vivir en esta casa o ese lugar", "Quiero hacer este proyecto", "Quiero un coche más grande", etc... Cuántos quieros nos inundan a diario y queremos y dejamos de querer sin muchas argumentaciones. No es arriesgado querer, no pones mucho de tu parte.
  • Cuando doy un paso más: "ELIJO". Aquí ya hay un nivel de riesgo un poco más alto, puedo querer ir a muchos lugares de vacaciones, pero elijo uno y sólo por esa elección estoy descartando las demás. En un proyecto pasa lo mismo, si no elijes no te enfocas y sigues queriendo abarcar todo y no llegas a sentirte satisfech@. Lo mismo pasa si vas a adoptar una mascota y, sobretodo, cuando te enamoras y sientes que esa es la persona, la elijes, a ella y a nadie más. 

Cuando elijes, has elevado el nivel de riesgo, pero puede que las cosas no estén saliendo bien, puede que sientas dudas, miedos, miras aquello que has descartado y piensas si habrás hecho bien eligiendo. Cuándo elijes arriesgas, sin duda


  •  El siguiente paso, el que pone toda la carne en el asador es "ME COMPROMETO". Ahí lo das todo. Tu compromiso te pertenece, te da fuerza y energía para lo que haga falta, comprometerse es poner en primer lugar con ilusión y con decisión. Puedes decir que te comprometes y tan sólo estás queriendo o eligiendo, es muy fácil darte cuenta de la diferencia, si estás comprometid@, nada a lo que tengas que renunciar te va a pesar, sientes fuerza y seguridad, te enfocas en el compromiso y haces todo lo que está a tu alcance para permanecer ahí.
____________

"El compromiso real no viene de fuera, viene de dentro y es poderoso, casi mágico."
____________

Esto es lo que a mí me estaba faltando... quise, elegí... pero no me estoy comprometiendo, por miedo al fracaso, por dudas en la elección, por lo que tengo que dejar atrás si me comprometo de verdad.

Durante unos días me he permitido hacerme esta pregunta: ¿este piso, con el proyecto laboral que implica, es lo que quiero de verdad y lo que elijo? y la respuesta definitivamente es que sí. ¿Estoy dispuesta a hacer por un lado y a renunciar por otro, a todo lo que sea necesario, para conseguir mi objetivo?

Ahora viene el riesgo máximo, el COMPROMISO.

Si la respuesta es sí, adelante con el sí.
Si la respuesta es no, adelante con el no.

Hay que asumir las consecuencias y responsabilidades de comprometerse.

Quien me ha inspirado ha sido mi perra Iuka, la adopté hace 7 años, a principios de la temporada de esquí, yo vivía y trabajaba en un pueblo con estación de esquí y mi gran pasión era subir al menos 5 veces a la semana a esquiar, ¡¡ Y el día de fiesta entero!! Ya tenía el forfait de temporada cuando apareció Iuka en mi vida, no sé si la quise, de hecho la eligieron mis amigos y me la dieron... así que los primeros pasos puede que no sean los más importantes... lo que sí hice fue comprometerme. Adopté un animal que tenía que educar, sacar a pasear, cuidar y acompañar. Nos teníamos que adaptar a esta nueva historia y teníamos que hacerlo juntas.

Esta es Iuka recién llegada a casa

Pasé de 5 días de esquí a 2 o 1 y el día de fiesta bajaba antes de pistas para estar con ella. Lo que recuerdo es que no me importó, echaba de menos esquiar, claro que sí, pero estaba construyendo algo en lo que me sentía profundamente comprometida y me tomaba el tiempo necesario, para leer sobre perros, probar técnicas, disfrutaba de los paseos, de verla jugar en la nieve, me reí mucho y hoy me sigo riendo de sus "monerías", empecé a aprender que cosas me aportaba y aunque el esquí me seguía apasionando, me comprometí con ella y nada de eso me pesó. Cambié la estrategia para el invierno siguiente, no compré el forfait i compré esquís de montaña para salir con ella más fácilmente, fue un invierno de poca nieve y apenas pude esquiar y no lo recuerdo con dolor, paseábamos, jugábamos, aprendíamos. Iuka ha sido una gran compañera estos años y he renunciado a mucho por seguir con ella.

Me vuelvo a hacer la pregunta:

¿Me comprometo con aquello que digo que quiero y elijo? ¿Estoy dispuest@ a renunciar a lo que haga falta?

Esta es la clave, Iuka me lo ha enseñado.

Y comprometerse no siempre es fácil ni tiene que ser para siempre. Hay días en que la hubiera regalado, me las hizo muy gordas, y ¿quién sabe si algún día sería capaz de dejarla en manos de otra persona si sé que puede estar bien y ser feliz?

Puedo cancelar mi compromiso asumiendo las consecuencias y las responsabilidades

En el piso pasa lo mismo, puedo ir a por todas y renunciar a lo que sea necesario, y en algún momento decidir cancelar mi compromiso, asumir las consecuencias y las responsabilidades

Igual hay algo a lo que no sabes si estás comprometid@ o quieres comprometerte... mi experiencia me dice que cuando lo haces, no hay dudas, la fuerza sale de dentro y nada importa. El compromiso real no viene de fuera, viene de dentro y es poderoso, casi mágico.

Comprometerse, da tanta lucidez y fuerza, es el paso que hace que al final, todo salga bien.

Ya sé que si quiero que mi proyecto salga y quedarme en este piso que tanto me gusta, solamente me queda comprometerme.

Comentarios

Entradas populares